Las condiciones habituales de las variables climáticas (precipitaciones y temperatura), y los fenómenos metereológicos extremos, afectan y pueden afectar a la salud de las personas. El clima afecta directamente a las enfermedades infecciosas transmitidas por el agua y por seres vivos portadores del agente infeccioso, vectores (como ocurre en el cólera, la malaria, el dengue y la leishmaniosis entre otras), afectando a su incidencia y distribución geográfica.
Indirectamente el clima afecta al estado de nutrición de la población, pues repercute en la producción de alimentos (sobre todo de los más básicos como el arroz), y en las condiciones higiénicas del agua para consumo humano. Los riesgos de la salud debidos al cambio climático se concentran en las poblaciones más pobres del planeta, en la década de los noventa el 95% de las muertes por desastres naturales relacionadas con el clima ocurrieron en países de renta baja.
Ante esta situación el CRESIB, a través de su programa de salud y clima, pretende comprender el efecto del clima sobre la salud de las poblaciones más desfavorecidas, centrando su actividad en las enfermedades que les afectan mayoritariamente: las enfermedades infecciosas y la malnutrición, que son responsables de la mayor carga global de enfermedad y muerte.
[Tornar al menú principal][Tornar al menú local de la secció]